Lo que el Presidente de EEUU quiere imponer a Europa y a sus vecinos del norte y el sur de América es un "Sistema Medieval" que ya impusieron los reinos cristianos a los reinos musulmanes en Al-Andalus durante la Edad Media, en el periodo "denominado" Reconquista, a partir de los Reinos de Taifas.
Veamos la similitud con la Europa actual. Lo que debilitó al AL-ANDALUS musulmán, tras la caída del Califato, fue su división y segmentación, hasta crear minúsculos reinos, que en algunos casos no superaban lo que hoy seria una comarca. Eso seria lo que sucede hoy dia en Europa, la división en mas de medio centenar de pequeños Estados, la mayoría de los cuales no tienen una capacidad económica suficiente para su propia defensa militar frente a sus vecinos mas fuertes. A esa división "suicida", algunos países, como España, le añaden las aspiraciones independentistas de fracciones mas pequeñas aun de su territorio, con lo que la debilidad es bastante mayor, al acumular a las amenazas exteriores, las propias de sus territorios "desafectos".
En la Edad Media, aprovechando la debilidad de los pequeños Reinos de Taifas, los mas poderosos reinos "cristianos" establecieron una relación de "dependencia y vasallaje" con el pago de unas cantidades establecidas de dinero y riquezas, denominadas PARIAS. A cambio, el rey mas poderoso se comprometía a la defensa militar de aquel reino sometido a su autoridad jerárquica. Dándose la paradoja de que se tuviesen que enfrentar los reinos cristianos para defender a los reinos musulmanes, bajo su protección.
Bien, pues lo que esta tratando de imponer "por las bravas" Donald Trump a todos sus "anteriormente aliados" es un "Sistema de Parias" o pagos en dinero, vía aranceles, o en especie, permitiéndole la explotación de las riquezas minerales, bajo la amenaza de apoyar a los enemigos de esos aliados. Ese es el caso del respaldo a la tesis de Putin y Rusia. Pero además, en este caso, ni siquiera se compromete a garantizar y defender su seguridad en el futuro.
Lo que vimos ayer en el Despacho Oval, tratando con desprecio al presidente de una nación soberana y europea nos tiene que hacer reflexionar sobre el peligro de una vuelta a las relaciones de vasallaje, propias de la Edad Media.
Todos los países occidentales tienen que unir sus fuerza y plantar cara al chulesco presidente americano. Al fin y al cabo parte de la fuerza de los EEUU radica en nuestra division. Somos los principales consumidores de productos y tecnologías americanas. Si nos unimos y respondemos con firmeza a las amenazas de este impresentable podremos decidir nuestro futuro, de otra manera, si seguimos divididos, nuestra futuro es el que siguieron aquellos reinos de taifas andalusíes.
Luis Faraco
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