LA INVESTIGACIÓN PUEDE ACABAR CON MÁS DE UNO EN LA CÁRCEL.
«La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.»
Cicerón.
Lo que estamos conociendo sobre la jueza Beatriz Biedma es mucho más grave que una operación de descrédito.
La UCO está interrogando a personas que aseguran haber sido contactadas para actuar contra ella. La propia Biedma está personada como perjudicada en la causa que instruye Santiago Pedraz.
Y aparece un dato especialmente grave: el supuesto contacto con personas vinculadas a clanes del narcotráfico de Badajoz.
Según los testimonios publicados, se habría proporcionado información privada de la jueza y se habría planteado una actuación contra ella.
Pero hay más.
También se habría ofrecido una contraprestación: beneficios judiciales para quienes colaborasen.
Si esto se confirma, estamos ante algo muy distinto de una campaña política de desprestigio.
Estamos ante una posible operación para interferir en una investigación judicial.
Y entonces la pregunta es inevitable:
¿QUIÉN DIO LA ORDEN?
Hoy esa pregunta ha llegado al Congreso. El PP se la ha planteado directamente al ministro de Justicia: si fue Sánchez, Cerdán o alguien de su entorno quien ordenó actuar contra Biedma.
La respuesta política puede ser la negación.
La respuesta que interesa está en los teléfonos, los audios, los documentos y las declaraciones.
BLANCO Y EN BOTELLA.
Hay una regla elemental en cualquier investigación: hay que averiguar quién se beneficiaba.
Biedma investigaba una causa que afectaba a David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno.
Si alguien pretendía apartarla, ¿quién salía beneficiado?
No significa que el beneficiario sea automáticamente culpable. Pero sí que debe estar en el foco de la investigación.
Y hay otra pregunta todavía más importante:
¿QUIÉN PODÍA PROMETER A UN CLAN DELICTIVO QUE SUS PROBLEMAS CON LA JUSTICIA SE SOLUCIONARÍAN?
Porque si alguien ofreció ese trato, tenía que creer que podía cumplirlo.
Y si podía cumplirlo, hay que saber por qué.
AQUÍ PUEDE ESTAR LA CLAVE.
Los testimonios son importantes.
Los audios pueden ser decisivos.
Si las grabaciones que maneja la UCO confirman lo declarado por quienes recibieron los contactos, la investigación tendrá una base probatoria muy diferente.
Ya no estaríamos ante rumores, interpretaciones o anotaciones.
Estaríamos ante hechos concretos: personas contactadas, una jueza identificada como objetivo, información privada sobre ella y una supuesta contraprestación judicial.
Y entonces habrá que subir un escalón.
De los intermediarios a quienes dieron las instrucciones.
De quienes ejecutaban a quienes ordenaban.
MÁS DE UNO PUEDE ACABAR EN LA CÁRCEL.
Si se acreditan estos hechos, no estamos hablando solamente de responsabilidades políticas.
Podrían existir responsabilidades penales.
Y algunas conductas investigadas podrían llevar aparejadas penas de prisión.
Por eso creo que es perfectamente razonable pensar que más de uno de los protagonistas de esta trama puede acabar en la cárcel si la investigación confirma lo que ahora se está conociendo.
No sabemos todavía quién llegará al final de la cadena.
Pero sí sabemos qué hay que investigar.
QUIÉN CONTACTÓ.
QUIÉN OFRECIÓ.
QUIÉN AUTORIZÓ.
Y QUIÉN DIO LA ORDEN.
Ahí está la cuestión.
Y ahora le corresponde a la Justicia contestarla.
Luis Faraco Roldán.





















