domingo, 26 de abril de 2026

LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE DE 1934 EN LA PRENSA DE HUELVA. TFG 17-6-2019

LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE DE 1934 EN LA PRENSA DE HUELVA

 

 

THE OCTOBER 1934 REVOLUTION IN HUELVA'S PRESS

 

 

 

 

 

 

TRABAJO DE FIN DE GRADO

 

GRADO EN HISTORIA

 

 

NOMBRE: LUIS FARACO ROLDÁN

 

TUTOR: FRANCISCO CONTRERAS PÉREZ

 

CONVOCATORIA: julio 2019

 

Fecha de entrega: 17 de junio de 2019


 

 

 

RESUMEN

La Revolución de Octubre, en Huelva, supuso una línea de inflexión definitiva en los acontecimientos de la Segunda República. El objetivo que se ha perseguido con este trabajo ha sido aportar conocimientos a unos acontecimientos muy poco estudiados hasta la fecha, oscurecidos por los desarrollados en Asturias y en Cataluña.

 Hemos recurrido a la escasa bibliografía existente y, como fuentes primarias, hemos utilizado las hemerotecas y una documentación consistente en mas de 1600 fichas de presos ingresados en la prisión provincial de Huelva durante ese año.

 El resultado del estudio ha consistido en analizar mas de 320 ejemplares de periódicos. Tras constatar la censura durante esos meses, analizamos como eran desvirtuadas nuestras fuentes. Finalmente conseguimos tener acceso a una documentación inédita hasta la fecha, sobre los movimientos de entrada y salida en la cárcel provincial. El resultado del análisis y la confrontación de los datos de las distintas fuentes, nos permitió comprobar como la censura ocultó la información real de los acontecimientos.

 Como conclusión constatamos el hartazgo y cansancio de los obreros por las constantes huelgas desde comienzo del año. Salvo en los núcleos mineros, la repercusión de la huelga revolucionaria de octubre, fue escasa. La propia República adolecía de déficits democráticos importantes, como la censura y el «desmoche» que permitía al gobierno destituir a los electos en las corporaciones locales (ayuntamientos y diputaciones). Estas «discrecionalidades» contribuyeron al enfrentamiento. Finalmente, la represión contra los trabajadores condujo a la conformación del Frente Popular y a la guerra civil.

 

 

 

PALABRAS CLAVE: REVOLUCIÓN, OCTUBRE, HUELVA.

 

 

 

 

ABSTRACT
 The October Revolution, in Huelva, was a definitive turning point in the events of the Second Republic. The objective that has been pursued with this work has been to contribute knowledge to events very little studied to date, obscured by those developed in Asturias and Catalonia.
We have resorted to the limited existing bibliography and, as primary sources, we have used the newspaper archives and a documentation consisting of more than 1600 files of prisoners incarcerated in the provincial prison of Huelva during that year.
The result of the study has been to analyze more than 320 copies of newspapers. After verifying the censorship during those months, we analyzed how our sources were distorted. Finally, we get access to unpublished documentation to date, on the movements of entry and exit in the provincial prison. The result of the analysis and the data comparison from the different sources, allowed us to see how the censorship hid the real information of the events.
In conclusion, we have find the tiredness and fatigue of the workers by the constant strikes since the beginning of the year. Except in the mining nuclei, the repercussion of the revolutionary strike of October was scarce. The Republic itself suffered from important democratic deficits, such as censorship and "topping" that allowed the government to remove the elected in the local corporations (municipalities and councils). These "discretionalities" contributed to the confrontation. Finally, the repression against the workers led to the formation of the «Frente Popular» and the civil war.

 

 

 

 

 

 

 

 

KEY WORDS: REVOLUTION, OCTOBER, HUELVA.


 

 

 

 

 

 


DECLARACIÓN DE HONESTIDAD ACADÉMICA

 

 

El estudiante abajo firmante declara que el presente Trabajo de Fin de Grado es un trabajo original y que todo el materialutilizado está citado siguiendo un estilo de citas y referencias reconocido y recogido en el apartado de bibliografía. Declara,igualmente, que ninguna parte de este trabajo ha sido presentado como parte de la evaluación de alguna asignatura del plan de estudios que cursa actualmente o haya cursado en el pasado.

 

 

El estudiante es consciente de la normativa de evaluación de la Universidad de Huelva en lo concerniente al plagio y de las consecuencias académicas que presentar un trabajo plagiado puede acarrear.

 

 

 

Nombre: LUIS FARACO ROLDAN.                                  

DNI: 29.748.918-M

Fecha: 18 de junio de 2019

 

 

 

 

 

Huelva, a 18 de junio de 2019


ÍNDICE

 

1. INTRODUCCIÓN: JUSTIFICACIÓN Y OBJETIVOS……………………..….……1

 

2. MARCO TEÓRICO, ESTADO DE LA CUESTIÓN Y FUENTES PRIMARIAS…4

1.1  Marco teórico y estado de la cuestión

1.2  Las fuentes primarias analizadas

 

3. ANÁLISIS: LA REVOLUCIÓN DEL 34 EN HUELVA……………………………12

3.1. Los sucesos de 1934: un punto de inflexión en la II República.

 

            3.2. La desconocida censura republicana: evidencias de 1934.

             - Ideologías y prensa en Andalucía.

 

3.3. Los sucesos de 1934 en la provincia de Huelva.

- Organizaciones obreras presentes en la provincia de Huelva.

- La “fatiga revolucionaria” en el Condado.

- La cuenca minera en el 34.

- Los líderes como vectores revolucionarios.

 

3.4. Las detenciones en la provincia a partir de los acontecimientos de octubre.

 

4. CONCLUSIONES (ABIERTAS)……………………………………………………31

 

5. FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………...34

5.1. Fuentes 

5.2. Bibliografía.


 

  1.  INTRODUCCIÓN: JUSTIFICACIÓN Y OBJETIVOS

El 4 de octubre de 1934, dentro del convulso contexto que existió durante toda esta década tanto a nivel nacional como internacional, se formó en España un nuevo gobierno de Lerroux que incluía tres ministros provenientes de Acción Popular, el partido católico-agrario capitaneado por Gil Robles. Al día siguiente, se declaró una huelga general que desató todas las tensiones que existían a lo ancho y largo del país. Dos días después, el 6 de octubre, el gobierno autónomo de Cataluña proclamó el Estado catalán dentro de una República Federal Española, es decir, en una nueva forma de gobierno republicano español. Si bien es cierto que la mañana siguiente dicho Estado catalán se rindió ante las fuerzas del gobierno central, este episodio da buena cuenta del estado en que se encontraba el país (Ortiz, 2018, pp. 182-186).

La huelga general duró una semana más en casi todo el país, siendo el caso de Asturias el que más ríos de tinta ha generado en la historiografía. Allí, la lucha armada entre las fuerzas revolucionarias y las del gobierno duró dos semanas, terminando finalmente en un pacto entre el general López Ochoa, al mando de las tropas del gobierno, y Belarmino Tomás, en representación de los trabajadores. El ínterin se saldó con unas cifras de bajas y heridos propias de una guerra en toda regla, estimándose las bajas de civiles y militares entre dos y tres mil personas. También los destrozos materiales ocasionados alcanzaban niveles de zona de guerra, y así lo expresaba Araquistaín (1935, s/p) al indicar que Oviedo quedó como una ciudad en ruinas, que recordaba a los pueblos belgas y franceses destruidos por la artillería en la primera Guerra Mundial.

No obstante, a pesar de que los hechos más conocidos y revisados han sido los ocurridos en la región asturiana, tal y como se mencionaba anteriormente, la huelga general se extendió a todos los focos obreros más importantes del país, y en el caso de Huelva, serian las minas de Riotinto el centro donde la actividad huelguista fue más destacable. Este episodio de la historia es mucho menos conocido y está mucho menos trillado por la historiografía. 

En este sentido, hemos considerado que la realización de este trabajo final de grado podemos considerarla una oportunidad para contribuir al conocimiento científico de lo sucedido en la provincia de Huelva en aquellos sucesos revolucionarios, pese a las dificultades derivadas, entre otros motivos, de su rala atención historiográfica y, en relación con esto último, la problemática de las fuentes que más adelante detallaremos. Partimos por preguntas sencillas como, por ejemplo, conocer el grado de participación que tuvo la cuenca minera de Huelva en aquellos acontecimientos y en cómo la prensa de la época se hacía eco de la denominada Revolución de Octubre de 1934. 

Para ello, tras el establecimiento de unos objetivos, se ha desarrollado un marco teórico en el que se hará una pequeña revisión de la susodicha Revolución de Octubre de 1934, describiendo brevemente también los sucesos ocurridos en la provincia de Huelva. 

Hemos utilizado la prensa de Huelva, como una de las fuentes primarias en un primer acercamiento al tema. El uso de esta fuente parte de un análisis crítico de la misma, como no podía ser de otra manera, lo que nos lleva dadas las especiales circunstancias de esos momentos a plantearnos la cuestión de la censura establecida alrededor de los fenómenos ocurridos en octubre de 1934. 

Junto a la documentación hemerográfica se ha utilizado el Listado de expedientes de ingreso en la prisión provincial de Huelva referido a todo el año 1934, por mediación del tutor de este TFG., y que recoge en una tabla Excel los registros completos de las fichas personales de las personas que ingresaban y salían de la prisión. Como descripción breve de esa información se incluye en la misma los siguientes datos relativos a cada ingreso: su lugar de detención, así como su localidad de origen, además del delito por el cual era detenido. Estos datos constituyen una fuente de enorme importancia puesto que han servido para contrastar los datos obtenidos de las hemerotecas y poder comprobar la falsedad e inexactitud de los aportados por la prensa debido a la existencia de una férrea censura.

Y, como no podía ser de otro modo en una investigación académica, hemos empezado por la bibliografía existente como complemento de las consultas primarias arriba descritas. A este respecto hay que decir que si bien a nivel nacional, sobretodo sobre Cataluña y Asturias, es bastante profusa, sobre Andalucía y especialmente sobre Huelva es muy escasa, dispersa e inexacta, con honrosas excepciones como las publicaciones de Cristóbal García García (premio Diego Díaz Hierro). Hemos recurrido a publicaciones en revistas y otro tipo de publicaciones vinculadas a sindicatos, tanto actuales como de la época estudiada.

En la medida en que este trabajo se ha ido desarrollando, ha ido confirmándose algo que intuíamos a nivel teórico y que hemos podido confirmar a la luz de la documentación y la información obtenidas. Estos acontecimientos, la llamada Revolución de 1934, supuso un punto de inflexión en el desarrollo político y social de la Segunda República. Si bien la sociedad española estaba muy dividida y polarizada, fue a raíz de estos hechos y de sus consecuencias, cuando se precipitaron los acontecimientos en una carrera sin vuelta atrás que condujo inexorablemente a una división social irreconciliable y enfrentada de una forma que la política no pudo restañar. De todos es sabido que en los siguientes meses se produjeron encarcelaciones, juicios sumarísimos con penas de muerte, conmutadas en todos los casos, pero la fractura ya estaba instalada para quedarse. Los partidos se fueron preparando para unas próximas elecciones, que finalmente se celebraron en febrero de 1936, y que ninguno estaba dispuesto a respetar, si le era adverso el resultado. El resto es historia conocida y no objeto de este trabajo.

Finalmente, se ha destinado un apartado en el que se plasmarán las diferentes reflexiones y conclusiones alcanzadas a lo largo del estudio realizado. Indicando, asimismo, las posibilidades futuras de estudio que se han vislumbrado con la realización del presente trabajo. 

 El objetivo principal del presente trabajo es elaborar una investigación sobre material hemerográfico que nos ayude a sacar a la luz los hechos acaecidos durante la denominada Revolución de Octubre de 1934 en la provincia de Huelva, y en especial en su cuenca minera, 

Para lograr dicho objetivo principal, se han planteado tres objetivos complementarios, los cuales, a su vez, servirán de marco teórico sobre el que sustentar la investigación a realizar. En total, son tres los objetivos de este tipo que se han considerado:

Realizar una breve descripción sobre la denominada Revolución de Octubre de 1934, indicando al mismo tiempo la incidencia que este episodio histórico tuvo sobre la zona de Huelva. 

Analizar las características principales de la prensa española durante la Segunda República Española. 

Conceptualizar y reflexionar sobre el fenómeno de la censura ejercida sobre la prensa.

Agradezco a mi tutor, Don Francisco Contreras, por sus constantes consejos y disponibilidad, a cualquier hora y por cualquier medio. También agradezco las sugerencias del profesor Don Cristóbal García. Sin sus aportaciones no lo hubiese podido realizar.

 

2.  MARCO TEÓRICO, ESTADO DE LA CUESTIÓN Y FUENTES

 

2.1. Marco teórico y estado de la cuestión

 

Sobre la Segunda República española hay innumerables publicaciones de muy diferentes autores. Lógicamente para elaborar un marco teórico hemos tenido que hacer una selección de entre todos ellos. Para analizar la situación global de los acontecimientos previos hemos recurrido a varios autores, fundamentalmente, Juan Pablo Fusi, Jordi Palafox,  Stanley George Payne y Gabriel Jackson. Son autoridades reconocidas, por sus trabajos a nivel académico y por sus publicaciones editoriales de una gran aceptación y repercusión. Para el caso de Huelva, como hemos reiterado, el volumen de publicaciones es muy escaso y parcial. Prácticamente ningún autor aborda el estudio del periodo referenciado con profundidad. En ese sentido, hemos utilizado como obra de referencia el libro de Cristóbal García García, titulado Modernización política y pervivencias caciquiles. Huelva, 1931 – 1936. Sobre este último decir la escasa atención que en su momento pudo prestarle a este tema, como el propio libro evidencia y comenta igualmente el autor por las dificultades del trabajo en su momento. Cristóbal hace referencia al sentimiento de desasosiego que había creado, en la izquierda, la pérdida de las elecciones de 1933, junto con el ascenso del fascismo en Europa. La CEDA en una actitud claramente ofensiva había organizado actos propagandísticos en lugares particularmente significados: El Escorial, Covadonga y en Huelva (La Rábida). La elección de estos tres escenarios contribuía a reforzar ideológicamente la concepción esencialista de la historia, que preconizaba la derecha española (GARCÍA, 2001, p. 291). Este autor nos habla de las repercusiones que las huelgas revolucionarias de octubre tuvieron en Huelva y, salvo algún incidente como la quema de la iglesia de Paterna del Campo, todo el movimiento estuvo circunscrito al entorno de las poblaciones de la cuenca minera (El Cerro, Salvochea, Nerva, Tharsis, Valverde y Santa Olalla).

 

 En el ámbito nacional, el hispanista Payne sitúa los años republicanos dentro del marco de una lucha entre tradición y modernidad. Los dirigentes de la Segunda República española, especialmente Manuel Azaña, tenían como su máxima prioridad «la exclusión permanente de los intereses católicos y conservadores de la participación en su Gobierno» (PAYNE, S. 2010, p. 23). Sus aliados socialistas fueron un paso más allá al afirmar que la llegada de la República había demostrado que España había pasado a ser tan moderna y desarrollada que una derecha permanentemente debilitada ya no podía detener la llegada del socialismo.  Según Payne, la República restringió los derechos civiles y censuró periódicos con mayor severidad de lo que lo había hecho la monarquía parlamentaria. Al mismo tiempo, admite que la lealtad condicional de la derecha al régimen republicano despertó legítimas sospechas: «Aunque la derecha moderada [...] se ajustó a la ley, su último objetivo no era mantener una república democrática, sino convertirla en una especie de régimen distinto de tendencias conservadoras y corporativistas» (PAYNE, S. 2010, p. 29). 

Como señala Payne, sólo un número cada vez más reducido de republicanos conservadores, y especialmente el Partido Radical, apoyaron la democracia liberal. La corrupción generalizada de esta última demostró ser preferible a los asesinatos en masa que llevaron a cabo cada una de las dos facciones en cuanto estalló la guerra. Tanto la izquierda como la derecha persiguieron o mataron a aquellos que cumplían las leyes y respetaban la constitución. Son planteamientos audaces y provocadores, quizás poco críticos con la derecha y la iglesia.

 

 

 Fusi y Palafox, en su obra de 1997, España: El desafío de la Modernidad (1808-1996) dicen que durante el «bienio social-azañista» se produjeron una serie de reformas (agraria, militar, religiosa y territorial) que polarizaron la vida política. En parte por la resistencia de los sectores afectados, la Iglesia y la España católica, los propietarios de tierras y parte del Ejército; pero también por el escaso acierto con que se plantearon, y por la agresividad y doctrinarismo. La política laicista, mas la quema de conventos (10 y 11 de marzo de 1931) y la expulsión de España, el 12 de junio, del cardenal Segura, provocaron la movilización de los católicos contra la República. Así a finales de 1932 se crea la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) como reacción al ambiente provocado desde el gobierno, con José María Gil-Robles al frente. Se frustraba la cristalización de una derecha conservadora pero republicana y democrática pretendida por Miguel Maura (p. 257).

 Esto hizo reaparecer a la derecha, considerada desaparecida tras la caída de la Dictadura de Primo de Rivera.

 Tampoco la República había contentado las expectativas de las clases trabajadoras y los sindicatos (sobre todo, a UGT). Ello se debió, en parte, a las consecuencias de la crisis económica internacional que obligó a la contención del gasto y al equilibrio presupuestario.

 La moderación de la CNT se vio desbordada por el ala revolucionaria, articulada en torno a la FAI. Las continuas alteraciones del orden desacreditaron al nuevo régimen e identificaron democracia con desorden.

 El 19 de noviembre de 1933 se celebraron elecciones, en las que por primera vez votaron las mujeres, y supusieron un triunfo arrollador de las derechas (CEDA, 115 escaños; Radicales, 102; socialistas, 58 y Azaña, solo 5). El nuevo gobierno, inmediatamente adoptó medidas como la derogación de la Ley de Términos Municipales de Largo Caballero, devolución de tierras a la nobleza, presupuesto al clero y amnistía para colaboradores de la Dictadura y los implicados en el golpe de Sanjurjo. También se endureció la represión en las huelgas campesinas que la UGT desencadenó en Andalucía y Extremadura, en junio de 1934. El estado de violencia era palpable.

 La decepción por la derrota electoral y el auge internacional de la derecha (Hitler-Alemania; dictadura de Dollfus-Austria) hizo que la izquierda viera en el avance de la CEDA la versión española del ascenso del fascismo. El sector «caballerista» que controlaba UGT consideró acabada la etapa de colaboración con la «democracia burguesa» y llegado el momento de la revolución. El propio Prieto (mas demócrata radical que socialista) amenazó en 1934 con la revolución; posiblemente para no verse desplazado por Caballero (p. 264).

 «La combinación de ofensiva antirrepublicana de la derecha y radicalización socialista condujo a la revolución de octubre de 1934, desencadenada por el PSOE, con el apoyo de ERC y el PC pero sin CNT (salvo en Asturias) cuando se anunció la entrada de la CEDA en el gobierno.

 La revolución hizo de Asturias un mito obrero revolucionario que capitalizó el PC, gracias a su nueva líder pro soviética, Dolores Ibárruri.

 La revolución puso de manifiesto que ni la CEDA quería la República ni la izquierda aceptaba a la CEDA en la República. La derecha derrotó claramente a la revolución de 1934 pero no supo capitalizar su triunfo. Naufragaron obsesionados en la persecución Azaña, por las diferencias entre los socios del gobierno. A esto se sumó el descredito por los escándalos de corrupción del Partido Radical (soborno concesión de ruletas, pagos irregulares a naviera, etc.).

 Todos estos errores trajeron el Frente Popular en febrero del 36. La izquierda comprendió que solo la unidad podía contener a la derecha y recuperar la República de 1931.

 

 Finalmente, Gabriel Jackson en su publicación colectiva con varios autores Octubre 1934: Cincuenta años para la reflexión, nos muestra como España no se diferencia del resto de Europa en esa época tan convulsa del primer tercio del siglo XX. En su estudio sobre «fascismo y antifascismo, 1922-1939» dice: Cuando el 1 de octubre Gil-Robles amenazó con derribar al gobierno Samper si CEDA no recibía tres carteras en el gobierno, a toda la izquierda le pareció que el fascismo estaba a punto de entrar en España legalmente, como lo había hecho en Italia, Alemania y Austria. Azaña y otros dirigentes republicanos dijo al presidente que si CEDA entraba en el gobierno ellos acudirían en defensa de la República «por todos los medios», incluso una insurrección preventiva.

 En Asturias, como ha demostrado David Ruiz y otros estudiosos, existía una antigua tradición de educación de adultos que implicaba fraternales contactos entre trabajadores marxistas y anarquistas con profesores liberales burgueses.

 De hecho durante diez días revolucionarios en Asturias, hubo colaboración entre socialistas de izquierda y derecha, comunistas, anarquistas y trotskistas. Esta cooperación dio a la revolución de Asturias una reputación casi mítica, comparable a la Comuna de París o los Sóviets de Petrogrado. 

 Según Jackson, las dos únicas y breves excepciones al triunfo del fascismo en Europa desde la «marcha sobre Roma» de Mussolini hasta el fracaso del Eje, fueron Viena y Asturias. Las actas de Hitler muestran que consideraba la victoria del Eje en España y la destrucción de Checoslovaquia como condiciones previas necesarias para sus planes de atacar Polonia y luego Rusia; en resumen que no se habría atrevido a desencadenar la Segunda Guerra sin la política de apaciguamiento que permitió al general Franco triunfar en España.

 

 

2.2. Fuentes primarias consultadas y estudio crítico:

 

 Como fuentes primarias hemos dispuesto, en primer lugar, de la prensa de la época. Para ello hemos contado con la digitalización de muchos fondos periodísticos por parte de distintas empresas e instituciones. Para el caso de Huelva, nos ha sido de bastante utilidad la Hemeroteca Histórica conservada en los archivos del Ayuntamiento de Huelva. También hemos tenido facilidad para acceder y estudiar las hemerotecas de los diarios ABC, tanto su edición nacional como su edición de Andalucía. Así mismo, aunque en menor proporción que los anteriormente citados, hemos contado con acceso a las hemerotecas del El Correo de Andalucía y de La Vanguardia.

 De forma resumida, hemos estudiado los siguientes ejemplares de las mencionadas hemerotecas:

 -La Provincia. Fecha de consulta: del 3 de octubre de 1934 al 15 de marzo de 1935 (110 números aproximadamente).

 -Diario de Huelva. Fecha de consulta: del 4 de octubre de 1934 al 28 de febrero de 1935 (98 números aproximadamente).

 -ABC (edición Madrid y edición Sevilla). Consultados 52 números, entre el 4 de octubre y el 30 de diciembre de 1934.

 -El Correo de Andalucía. Consultados 36 números, entre el 4 de octubre y el 30 de diciembre de 1934.

 -La Vanguardia. Consultados 24 números, entre el 4 de octubre y el 30 de diciembre de 1934.

 Un total de 320 ejemplares de periódicos de la época han sido objeto de nuestro estudio. Hemos podido comprobar también que el mayor accionista y, por lo tanto, propietario de diario La Provincia, en aquellas fechas, era la empresa Rio Tinto Company Limited, por lo que su objetividad estaba mediatizada por servir a los intereses de la empresa y de los sectores conservadores de la provincia.

 

 La otra fuente primaria, de vital importancia para llevar a término nuestro estudio, ha sido un Listado de ingresos en la prisión provincial de Huelva para el año 1934, del fondo de Expedientes Procesales del Archivo Histórico Provincial de Huelva (AHPH, en adelante).  Excel descriptiva aportada por el Dr. F. Contreras. 

 Este listado está compuesto por 1.666 expedientes en total, correspondientes al año 1934 (enero a diciembre). En ellos se detallan: Nombre del detenido, delito cometido, lugar del que es natural, provincia de nacimiento, país de nacimiento, lugar de vecindad, provincia de residencia, país de residencia, profesión, fecha de entrada y fecha de salida de prisión.

 La necesidad de recurrir a los expedientes procesales es para contrastar la información inicialmente aportada por la prensa, de la que dudamos y de hecho pudo limitar los resultados en su día en la investigación que hiciera Cristóbal García.

La realización del presente trabajo se basa, principalmente, en dos fundamentos metodológicos: la realización de una revisión bibliográfica en torno a los conceptos clave en relación al tema que se trata en el estudio y el análisis de fuentes directas de carácter hemerográfico en las que se ofrecía información al respecto de los sucesos que estaban ocurriendo o habían ocurrido en tierras onubenses en la denominada Revolución de Octubre de 1934. Además, el acceso a los movimientos de entrada y salida en la Prisión Provincial, con los detalles descritos de procedencia, profesión y tipo de delito de los presos ha aportado una información detallada y una fuente primaria que, a través de la prensa, dada la censura aplicada, era imposible obtener.

Para la elaboración de la revisión bibliográfica se ha llevado a cabo un trabajo de investigación basado en la búsqueda de artículos, monografías y manuales de referencia que proporcionaran información contrastada y validada en referencia a los conceptos desarrollados en el apartado del marco teórico. Dicha búsqueda se ha realizado con el apoyo ofrecido por los motores de búsqueda de algunas de las bases de datos más relevantes a nivel académico, como es el caso de Dialnet y otros en las que se han introducido términos clave como son “revolución octubre 1934”, “prensa española”, o “censura”. De entre los resultados obtenidos, se ha llevado una pequeña criba basada en filtros como el disponer del texto completo, pero sin limitar la búsqueda a términos relacionados con la antigüedad, puesto que esta variable no se ha considerado como perjudicial a la hora de obtener información relevante para el estudio. Asimismo, también se ha hecho uso de los recursos bibliográficos disponibles en la biblioteca de la Universidad de Huelva, especialmente en lo que se refiere a la consulta de manuales y monografías. 

En cuanto al análisis de fuentes directas, la metodología seguida se ha basado, inicialmente, en la recogida de información relevante en lo que a noticias relacionadas con los eventos de la Revolución de Octubre de 1934 en la provincia de Huelva, tanto los digitalizados como los de libre acceso mediante la asistencia presencial. También se ha hecho uso del recurso de hemeroteca digital que ofrece el periódico ABC, La Vanguardia y El Correo de Andalucía. En estos casos, se ha hecho una búsqueda centrada en las publicaciones emitidas alrededor de las fechas en las que tuvieron lugar los hechos de la susodicha Revolución de Octubre de 1934, centrando la atención en las páginas en las que se hacía eco de lo que había ocurrido en los distintos pueblos de la provincia de Huelva. 

Igualmente, se ha tenido en cuenta el movimiento de ingresados en la prisión provincial en los días posteriores a los acontecimientos estudiados.

Para proceder con el análisis y posterior reflexión respecto al tema de investigación, se va a proceder con el método dialectico, en función de contrastar y yuxtaponer los hitos estructurales que promueven la censura en la Segunda República española, con su contexto histórico, cómo lo es su relación con la apertura que se intenta promover después de la instauración de la Segunda República. Lo que se pretende con esta introspección dialéctica es lograr dictaminar cuales fueron las cusas que promovieron la censura y su accionar, con el fin de demostrar cual era la verdadera posición del gobierno frente a sus detractores u opositores. 

De la otra fuente de datos mencionada, la relativa a las entradas y salidas en la prisión provincial de Huelva. Tras un minucioso estudio pormenorizado y teniendo en cuenta, por un lado, el tipo de delito y por otro la procedencia se pueden deducir unos datos muy significativos sobre la repercusión que tuvo la Revolución de Octubre de 1934 en la provincia. 

 Lo primero es tener en cuenta los delitos relacionados con la llamada acción subversiva y que son: «contra la forma de gobierno», «atentado con explosivo», «auxilio a la rebelión», «exaltación a la rebelión», «sedición», «rebelión», etc. Teniendo en cuenta estos datos, desde los primeros días de octubre y hasta fin de año, es decir menos de tres meses, entraron en prisión, acusados por los delitos mencionados, un total de 496 personas. Hay que señalar que, aunque el goteo fue continuo, hubo algunos días en los que los ingresos en prisión fueron importantes, por ejemplo, el 10 de octubre entraron en la prisión un total de 104 personas, el 15 de octubre lo hicieron 41, el 22 de octubre fueron 102. Otro dato significativo es la procedencia de estos detenidos. Se puede afirmar que mas del 80 por ciento procedían de los municipios de la comarca de la Cuenca Minera y especialmente de Minas de Riotinto, Salvochea, Nerva, Zalamea, Calañas, El Cerro, Valverde, etc… El resto de muy diversa procedencia, aunque de donde mas procedían era de Huelva y Aljaraque. Es significativo que en las zonas predominantemente agrícolas y pesqueras hubo muy poco movimiento sindical o revolucionario. También es cierto que muchas de estas zonas estaban cansadas de movilizaciones durante todo ese año de 1934, especialmente al inicio del año y en el mes de junio, cuando fueron convocadas huelgas generales, con seguimiento desigual, en toda Andalucía y en toda la provincia de Huelva. En este sentido, vemos por los ingresos en prisión que se produjeron dos momentos álgidos en las movilizaciones obreras, especialmente de campesinos, en los meses anteriores a octubre. Estas fechas fueron los meses de enero y febrero de 1934 y los meses de junio y julio de ese año. En dichas fechas observamos un importante número de detenciones por los delitos «contra la forma de gobierno» y «amenazas, atentados y coacciones», afectando a zonas de la provincia diferentes a las cuencas mineras. Tienen especial incidencia en las zonas de campiña de la comarca del Condado, la costa occidental y en las proximidades de la capital, como Gibraleón, Palos de la Frontera y Moguer.

3. ANÁLISIS: LA REVOLUCIÓN DEL 34 EN HUELVA.

 

3.1. Los sucesos de 1934: un punto de inflexión en la II República.

 

«¡Obreros!  ¡Campesinos!  ¡Antifascistas!  ¡Españoles patriotas!...  Frente a la sublevación militar  ¡todos en pie, a defender la República, a defender las libertades populares y las conquistas democráticas del pueblo…!

 Al grito de ¡el fascismo no pasará!, no pasarán los verdugos de octubre! (...) ¡NO PASARÁN! (…) ¡Jóvenes, preparaos para la pelea! ¡Mujeres, heroicas mujeres del pueblo! ¡Acordaos del heroísmo de las mujeres asturianas en 1934! (…) El gobierno pone en nuestras manos las armas para que salvemos a España y al pueblo del horror y de la vergüenza que significaría el triunfo de los sangrientos verdugos de octubre.

 ¡Viva el Frente Popular! ¡Viva la unión de todos los antifascistas! ¡Viva la República del pueblo! ¡Los fascistas no pasarán! ¡No pasarán!»

 

(Discurso radiofónico de Dolores Ibárruri, la “Pasionaria”, emitido desde Madrid el 19 de julio de 1936).

 

 Vemos la importancia que la «Revolución de Octubre» tuvo en el imaginario radical obrerista. Supuso un hito en la historia del movimiento obrero español, llegando a la unidad en la lucha entre comunistas, anarquistas y socialistas. Por primera vez se conseguía esta unidad de acción y además «los mártires de Asturias», su evocación continua, suponía elevar a la categoría de mito esa lucha obrera. La unidad se había conseguido gracias a las fuertes relaciones entre comunistas y anarquistas a través del Sindicato Único Minero (SUM) adscrito a la CNT y dirigido por comunistas. Las direcciones nacionales del PSOE y la UGT eran contrarias a la unión con los comunistas, pero no el líder regional Graciano Antuña. La CNT presentó su propuesta de Alianza Obrera, cuyo texto fue redactado por el ácrata Avelino G. Entrialgo. El primer punto de este pacto decía: «Las organizaciones firmantes de este Pacto trabajarán de común acuerdo hasta conseguir el triunfo de la revolución social en España y llegar a la conquista del poder político y económico para la clase trabajadora, cuya concreción inmediata será la República Socialista Federal».

 

No solo fue el ¡No pasarán! la referencia a la Revolución de Octubre, hubo otro grito de saludo, de despedida y de futuroque se trasladó a 1936. ¡Uníos Hermanos Proletarios! (UHP).

 

Cuantitativamente, el total de huelgas generales, políticas, económicas, y campesinas que tuvo lugar el año 1934, es el más alto de la historia, dando buena cuenta del nivel de movilización, alcanzado por la clase obrera. Además, tanto el carácter como los motivos de éstas confirman el elevado grado de actitud y conciencia que conforma el factor objetivo alcanzado por la lucha de clases. Como ejemplo de ello, se puede hacer un largo listado de acciones de protesta a lo largo y ancho del país: 2 de enero en Gerona, 12 de enero en Alicante, inicios de febrero en las minas de Riotinto (Huelva), abril-mayo en Zaragoza, mayo en Puertollano, julio en Almadén (Ciudad Real), agosto en Oviedo y un largo etcétera de acciones reivindicativas y huelgas en las que el elemento común es el alto nivel de concienciación existente. Tanto es así, y buen ejemplo de ello, es la “salida” de miles de niños zaragozanos hacia diferentes ciudades del país, como Madrid, Barcelona y Valencia (aunque esta última no llegó a realizar la acogida), con la intención de liberar de cargas a los padres y que, de este modo, pudieran continuar con la huelga de forma firme; situación similar a lo que ocurriría semanas después en Almadén (Rubira, 2015, p. 201). 

 Todo este caldo de cultivo fue necesario, y ha resultado explicativo, para llegar a la denominada Revolución de Octubre de 1934, aunque obviamente las raíces se extendían a situaciones y contextos anteriores. En este sentido se ha hecho referencia a diferentes aspectos, como el fracaso que tuvo el año anterior la legislación reformista iniciada por los gobiernos de izquierda de la recién inaugurada República (Rubira, 2015, p. 203), la creciente importancia que los fascismos estaban tomando en países como Italia y Alemania, circunstancia que se convertía también en realidad con el triunfo de la derecha en las elecciones del anterior noviembre (Herrerín, 2016, p. 219) y, como resultado de todo ello, el tratar de proteger del conservadurismo del nuevo gobierno los contenidos sociales y económicos alcanzados con la República (Jackson, 1985, pp. 3-8).

 A modo de contextualización, se puede resumir octubre de 1934 señalando que en dicho mes se dieron en España dos procesos revolucionarios que, aunque diferenciados entre sí, tanto en objetivos como en intenciones, tuvieron en común la gran variedad de seguimiento local y regional, se trata de la huelga general insurreccional y la proclamación por parte de la Generalitat de Cataluña de un Estat Catalá, con Companys como presidente.

 El primero de los eventos citados, que es en torno al cual se desarrolla el tema tratado en el presente trabajo, se inició en la noche del cuatro al cinco de octubre mediante la activación de una serie de diversas acciones, desde la huelga pacífica hasta la revolución social pasando por la insurrección, las cuales se dirigieron desde las organizaciones socialistas. Dichas acciones variaron en función de las diferentes posiciones políticas y tácticas que existían dentro de las mismas organizaciones, no existiendo una posición unánime sobre la aplicación de acciones violentas, y tampoco en relación a los objetivos a alcanzar. Así, dichas acciones violentas se rechazaron de plano por los seguidores de Besteiro; el centrismo socialista representado por Indalecio Prieto no se oponía a la violencia, siempre y cuando el objetivo principal fuese volver al 14 de abril, es decir al estatus quo del inicio de la República; mientras que la izquierda más radicalizada de Largo Caballero y la FJS (Federación de Juventudes Socialistas) estaba por la consecución de una revolución social al estilo comunista (Souto, 2013, pp. 5-6). 

 Al otro lado del espectro político se produjo la laminación del partido radical por la llegada de ministros de la CEDA al gobierno Lerroux, a lo que habría que sumar los casos de corrupción para colmar el vaso de la degradación y el debilitamiento del partido que encabezaba el gobierno.

 En el caso de Huelva, se reproducían en el seno del sindicalismo y la política socialista las mismas divisiones y, si cabe, en mayor medida. Crescenciano Bilbao y Ramón González Peña, diputados socialistas, representaban un estrecho vínculo entre la minería asturiana y la onubense (García, 2001, pp. 291-292). 

 Estas insurrecciones, tanto las de carácter huelguista como las de tintes revolucionarios fueron en su gran mayoría un fracaso, siendo en Asturias donde realmente cuajó el movimiento, degenerando en un enfrentamiento armado de dos semanas de duración (Avilés, 2008, p. 130). Dentro de las regiones donde el fracaso fue más acuciado se destacan las que componían la denominada “España latifundista”, Castilla-La Mancha, Extremadura, y Andalucía, regiones en la que la mayoría jornalera todavía no se había recuperado de la represión sufrida con motivo de la huelga general que secundaron unos pocos meses antes, en junio de 1934. Estas ausencias significaron una movilización de marcado carácter urbano o con incidencia en los contextos mineros y metalúrgicos (Ruíz, 1988, pp. 44-45), siendo estos últimos los que se manifiestan en el caso de la insurrección onubense tratada en este trabajo. 

 Los círculos intelectuales y políticos a comienzos del siglo XX desechaban las monarquías y los sistemas económicos capitalistas liberales. Los partidos denominados de izquierda, socialdemócratas o comunistas, terminaron convertidos en colectivos que sumaban la voz contra la injustica ejercida sobre los obreros. Estos colectivos se dieron cuenta que la tasa de analfabetismo en la España obrera era la suficiente para que sus oídos fueran endulzados por discursos y doctrinas reivindicativas, también vieron, en la creación y circulación de la prensa critica, política u obrera, un campo fértil donde sus sueños y esperanzas de lograr mejorar las condiciones de vida de los obreros fuera atractivo. Por ello, inteligentemente crean una plataforma política a través de la prensa. De ahí que la izquierda andaluza se convirtiera en un fuerte bastión de la izquierda española hasta nuestros días, a través del PSOE.

 El auge de la prensa escrita en esta época marca la migración del campo a la ciudad. En el caso de Huelva, vale mencionar el surgimiento de agrupaciones como Acción Republicana, Alianza Republicana, Partido Republicano Radical Socialista y Derecha Liberal Republicana, como colectivos políticos que defendían los derechos de los obreros. Que, bajo la insignia de la falsa apertura, a través de la prensa crítica y libre se había decidido a educar y politizar el pueblo obrero que, en su mayoría, ya se ha dicho, era analfabeto. 

 La prensa aparece como plataforma política de los sindicatos, a través de ella los nuevos dirigentes políticos suman a su voz un programa social donde harían contrapeso a los poderes hegemónicos. La frase bien conocida “Los últimos serán los primeros” es la muestra de la descomposición política de las clases burguesas y aristócratas dominantes. El caso de la empresa británica Rio Tinto, en Huelva, nos ayuda a entender mejor esta postura. La historia de esta compañía está llena de la sangre de muchos trabajadores y mártires obreros. 

 La paz de la burguesía española se vio perturbada con la llegada de las tendencias socialistas a España. Carlos Arena Posada señala que “Hasta 1920, año en el que se conoce la primera reflexión autocrítica, Río Tinto consideró que los conflictos con sus obreros eran la consecuencia de la labor de agitadores profesionales, anarquistas, republicanos o socialistas, movidos por oscuros intereses subversivos” (Arena,1999; pág. 239) y en concordancia con lo que ya se ha establecido, el sindicato se ve como postulante a poder enfrentar al gigante monárquico y el poderío de compañías extranjeras. Este fenómeno no pasa inadvertido a los ojos de los espectadores, afectados por él y aplastados totalmente. Dando luz a un nuevo tipo de obrero. Ejemplo de ello es el ensañamiento de la compañía contra los dirigentes obreros:

      “En 1888, por ejemplo, el supuesto líder de las masas obreras, Valeriano Tornet, es presentado como un traidor a la patria que había intervenido en movimientos secesionistas en Cuba; el republicano Barriobero y el socialista radical Eladio Fernández Egocheaga durante el período 1913-1920, serán a un tiempo las bestias negras de la Compañía y de la estabilidad política del sistema de la Restauración, inasequibles como parecían, incluso, a los llamamientos a la moderación que procedían del partido y del sindicato socialista” (Arena, 1999; pág. 240).

Esto demuestra que los movimientos obreros, sindicatos, partidos políticos y en especial la prensa tenían ya decidido un programa, vencer todos los obstáculos con los que se tropiece en el camino. Este programa lo llevaron a sus límites, la prensa da cuenta de ellos: la denuncia constante de las relaciones de los intereses de la compañía Rito Tinto y el Estado, el exceso de fuerza durante las protestas de los mineros, desapariciones, la prensa contaba los camaradas muertos en las cabeceras de sus periódicos, en muchos casos las listas extensas eran censuradas.

 Las reivindicaciones obreras de la época aclaman un sentido nacional, atacando de frente siempre la pasividad del Estado frente a los abusos de estas compañías, por ejemplo “El ingeniero de minas, Cesar de Madariaga, juzgaba el Problema social más importante de España. La consideraba una cuestión de dignidad nacional, no sólo una reivindicación obrera, pues había una dejación de la soberanía” (…) A nombre de la compañía publica en la prensa (…) “la imposibilidad comercial del caballero Browing, afirmaba Madariaga que aquél no podía resolver el conflicto porque era incapaz de subir los salarios sin arruinar el negocio y acudía a la solución más sencilla (…) La empresa extranjera siempre se va a hacer creer insuficiente para suplir las exigencias de los obreros. Para esta fórmula la compañía le dejaba la responsabilidad al estado, cuando este afirma que (…) “Que los obreros reduzcan sus necesidades”. A sus hijos y sus mujeres “no les concede lo que en Gran Bretaña ya tienen los caballeros” (Paz; 2017, pág. 106) 

 Un informe del secretario de la Federación Minera, del 5 de octubre de 1920, emitido después que Ramón González Peña junto con José M. Suarez hicieran una visita a Huelva señalaron de intransigentes al Sindicato Único por no admitir una unión con el sindicato Nuevo Riotinto. González Peña representa aquella parte del sindicato que es el optante al poder, ellos dan vida a los movimientos obreros en los parlamentos de la república. Son la estrategia de los movimientos obreros para legitimar su accionar frente a la compañía minera. Los mítines, las huelgas y su conquista son de gran valor para líderes como González Peña. Por ello, él se encargó, en el caso de las huelgas en Huelva, de gestar la instalación de la asamblea en la que se afirmó el carácter económico y el accionar de los huelguistas. 

 La prensa libre y crítica consiguió en su momento, extender las ideas de desprestigio y deslegitimación hacía los viejos partidos conservadores y monárquicos. El éxito de la Segunda República fue en parte el éxito de este tipo de prensa. No obstante, la aparición de restricciones por parte de los gobiernos que se sentían diferenciados por la prensa libre y crítica, tendían a decretar suspensiones de periódicos detractores. Cómo el caso del periódico ABC por Alcalá-Zamora. 

3.2. La desconocida censura republicana: evidencias de 1934.

 David Barreira, en una publicación del periódico El Español (27 enero del 2019) cita a Carmen Martínez Pineda, al querer decir que “La libertad de expresión fue conculcada desde el minuto uno (con la aprobación de la ley de Defensa de la República que permitía ejercer un control tenaz de la labor informativa de los Medios) en el momento en que un periódico discrepaba o vertía una opinión amenazante para el gobierno se suspendía de forma inmediata” (s,f; pág.6) La dictablanda de Berenguer estaba a favor del Rey y en contra de todo aquel que fuera su detractor. Aunque en defensa de la patria se podría señalar que la censura hacia los medios radicales y belicosos pudiera ser un derecho al uso de la defensa, lejos de ser verdad objetiva del actuar del gobierno, la censura a la prensa fue generalizada. Y el accionar de los entes encargados de mandar las notificaciones de suspensión y fiscalización, fue un actuar represivo en contra de aquellos que buscaban revelar la verdad contra las injusticias del gobierno censurista. 

 Martínez Pineda, en una investigación recogida por la publicación de Barreira, nos trae a colación un caso específico de censura contra un medio y un periodista que buscaba responsables frente a una masacre perpetrada por la institución militar de entonces. Se menciona el caso, porque es de vital importancia para esta reflexión y consecuente conclusión. En el marco de la revolución de Asturias en octubre de 1934 fueron fusiladas en la localidad de San Pedro de los Arcos ocho personas, entre ellas contaban a una joven de 16 años conocida en la localidad como la Rosa Roja y quien ha de llamarse Aida de la Fuente. Un periodista de la época, Luis Hugón, en un reportaje que publicó en El Mercantil Valenciano atribuía el asesinato de los fusilados al teniente búlgaro de la legión que comandaba en la localidad Dimitri Iván Ivanoff. (27 de enero 2019).

 La relevancia de este hecho solo tiene importancia dada la forma en como concluye. El gobierno censor de ese entonces crea una atmosfera de violencia en el desarrollo de la consecución de los hechos: la instalación de la segunda república, la separación de Cataluña del gobierno central y los levantamientos insurrectos obreros de la época. Todo el caldo de cultivo que se gestaba y habría de unir a Franco con los Nazis e instaurar su dictadura. 

 El papel de la censura como ya se había determinado antes, era aplicada de manera sistémica no selectiva con aquellos medios de prensa belicosos. Se había diseñado todo un aparato de inteligencia que se encargaba de hacer seguimiento a la información que circulaba en la prensa libre y critica. Luis Higón publicaba bajo el seudónimo de Luis de Sirval, sobre los hechos sucedidos en Asturias. Higón visitó la localidad ya sofocada la rebelión, quería destapar la verdad sobre el designio y muerte de los camaradas comunistas. De ahí sus acusaciones. Sin embargo, es en su tercer reportaje, donde señala al teniente como asesino. 

 Cuando Higón manda su tercer reportaje, saltan todas las alarmas de los mecanismos de censura y al poco tiempo, el valenciano que firmaba bajo el seudónimo de Luis de Sirval fue arrestado y conducido a la comisaria de Oviedo en la capital de Asturias. El teniente búlgaro Dimitri Iván Ivanoff furioso de leer el reportaje interceptado, lleva a Luis Higón al patio del cuartel, a rastras y, sin juicio previo, le propina un tiro a bocajarro, asesinando a sangre fría al periodista de El Mercantil Valenciano. 

 Esta forma de actuar, la censura en general, se fue recrudeciendo durante el conflicto hasta la entrada de la dictadura. Los periódicos se veían limitados al exponer los métodos y prácticas utilizadas para reprimir los levantamientos obreros. A medida que la censura se abría paso, también se abría paso la violencia de la república, que había identificado correctamente a su enemigo y mediante la prensa oficialista los señalaba y estigmatizaba: el comunista, el obrero insurrecto, era el culpable de todas las desgracias y la situación política y social que atravesaba la república, se ensañaba contra el obrero de tal manera, que buscaban las formas de dirigir su odio y cólera contra el insurrecto, el enemigo de la patria y el Rey.        

 A pesar de la censura, la prensa fue motor de vida de los sindicatos y partidos obreros. Estos le valieron a Ramón González Peña ser diputado en 3 ocasiones por Huelva durante la República. Líder destacado del sindicato minero y miembro del PSOE, partido político obrero y dueño de un gran sector de la prensa de Andalucía. 

 La entrada a la década de 1930, tal y como indica Díaz (2016, pp. 89-90) estuvo marcada en España por la convulsión política del paso de la dictadura de Primo de Rivera a la “dictablanda” de Berenguer, así como por las constantes e impactantes noticias venidas del extranjero, fundamentalmente relacionadas con la crisis económica y el ascenso de los fascismos en Europa. 

 Un contexto que, junto con el descenso del analfabetismo en el país, a estas alturas, según señala Tuñón de Lara (1985 citado por Díaz, 2016, p. 91), se situaba en un tercio de la población (33%), frente al 58% de población analfabeta a principios de siglo, supuso un auge de la prensa escrita; fomentándose también la proliferación de la prensa proletaria, tanto al calor de la mayor demanda como a las posibilidades que ofrecía un contexto con menores restricciones. 

 Otro aspecto que sirvió para fomentar el auge de la prensa escrita en esta época fue la migración del campo a la ciudad. En el caso de Huelva esto supuso pasar en diez años de ser una ciudad de poco más de 21 mil habitantes, a casi 45 mil, lo que se tradujo en el incremento de las influencias de agrupaciones como Acción Republicana, Alianza Republicana, Partido Republicano Radical Socialista y Derecha Liberal Republicana, y, consecuentemente, también el incremento de panfletos, boletines, pasquines, diarios, periódicos y demás prensa escrita con carácter político (Díaz, 2016, pp. 90-91). 

 Sin embargo, el aperturismo no fue más que un fugaz instante entre periodos de estricto control. Aun así, es de destacar que en el breve periodo de tiempo de mayor aperturismo se consiguieron extender las ideas de desprestigio tanto de los viejos partidos, liberal y republicano, como de la misma monarquía, dando lugar a su caída y la proclamación de la Segunda República, de la que tanto se esperaba. Sin embargo, los intentos de golpes de estado, como el producido en agosto de 1932, y las continuas insurrecciones, especialmente la que nos ocupa en este trabajo (la Revolución de Octubre de 1934), favorecen la aparición de restricciones por parte de los gobiernos, que tienden a decretar suspensiones masivas de los periódicos con ideas contrarias, situación a la que Andalucía no se mostrará en absoluto ajena, puesto que “el permanente cambio de decorado político y las frecuentes elecciones contribuyen a configurar un periodo intenso y agitado, lo que se reflejará también inevitablemente en el continuo hacerse y deshacerse de la prensa andaluza en esta coyuntura” (Checa, 1991, p. 417). 

 En cuanto a la aparición de nuevos medios y las tipologías, el panorama de los periódicos andaluces, tal y como afirma Checa (1991, p. 417), no es en absoluto uniforme. Así, mientras que en ciudades como Granada, Sevilla o Cádiz se registraron pocas novedades para este periodo, en sitios como Málaga, Almería, Córdoba o Jaén aparecieron muchos semanarios y diarios de nueva creación. En el caso de los tipos de prensa escrita, Andalucía no se mostró muy discordante con lo ocurrido en el resto del país, dándose en líneas generales un aumento de la prensa deportiva, de las revistas gráficas, y de las publicaciones emitidas desde órganos comarcales; por el contrario, las publicaciones de carácter cultural o literario, y especialmente las publicaciones de tipo satírico, registraron un papel discreto o, en el caso de las segundas, en retroceso en comparación con la etapa anterior. 

Ideología y prensa en Andalucía

 La principal representación de la izquierda en Andalucía era el PSOE, de ahí que la prensa socialista fuera la predominante en toda la zona; de hecho, ni anarquistas ni comunistas lograrán una fuerte representación en las provincias andaluzas. Así, durante los inicios de la Segunda República, hasta veintisiete ciudades andaluzas tenían, al menos, una publicación de ideología socialista. Por esta misma razón, también fueron las publicaciones socialistas las que sufrieron de forma más intensa la suspensión masiva producida tras el octubre de 1934. 

 Obviamente, esta representación socialista iba en función de la implantación del partido en las diferentes zonas y regiones. Sin embargo, el caso de Huelva es un tanto peculiar, puesto que, a pesar de ser una provincia con fuerte implantación del PSOE, la representación escrita por medio de la prensa es menor. Esto lo ha tratado de explicar Checa (1991, p. 422) señalando que la presión de la derecha también lo era, existiendo dos periódicos conservadores como La Provincia y Diario de Huelva con una tendencia bastante aséptica. Cabe destacar, no obstante, que la comarca minera onubense será, al menos a nivel de representación de los medios escritos, el eje del socialismo, y entre esta nutrida representación se puede destacar el modesto semanario Vanguardia, que tendrá como líder principal al diputado socialista Crescenciano Bilbao Castellano. 

 En el caso de las ideologías “centristas”, el Partido Republicano Radical del cordobés Alejandro Lerroux dispuso de una amplia red de periódicos, fruto del arraigo que el partido tenía en las provincias andaluzas, alcanzando 21 escaños en 1931 y hasta 25 en 1933. Sin embargo, de nuevo el caso de Huelva resulta particular, puesto que esta será la provincia andaluza con menor representación. No obstante, sí que dispondrá de prensa escrita en favor del PRR a través de El Radical, aparecido con el nacimiento de la Segunda República y llegando hasta 1935. 

 Por lo que se refiere al resto de partidos de centro, la representación sería poco más que anecdótica. No obstante, se pueden destacar publicaciones como República, representante de las ideas del Partido Republicano Progresista y publicación que, nacida en 1931 y desaparecida en 1936, se convertiría en la más longeva de entre las que se incluyen en este espectro político. También existió Renovación, un semanario del Partido Republicano Conservador maurista que, publicado en Córdoba, duraría poco más de un año de vida (febrero de 1933 – septiembre de 1934) (Checa, 1991, pp. 433-436). 

 La Confederación Española de Derechas Autónomas, más conocida por sus siglas CEDA, dispondrá en Andalucía de una amplia red de prensa escrita afín, la cual se irá consiguiendo de forma paulatina mediante o bien creando diarios propios o bien adquiriendo o aproximando ideas a las de los diarios ya existentes. Dentro de este conglomerado, como en el resto del país, sería Acción Popular el partido con mayor representación en la región, siendo el sevillano El Correo de Andalucía el órgano de prensa principal. Esta misma función, aunque con menor intensidad, la cumplía también el Ideal, surgido en Granada en mayo de 1932. A menor escala se pueden citar publicaciones como Diario de MálagaDiario de CádizLa Revista Portuense (también de Cádiz), y el semanario Claridad (Jerez). Además, también se incorporarán el ubetense La Provincia, el jienense La Mañana, o El Defensor de Córdoba. 

 En el caso de Huelva, hasta 1935 la derecha tenía su máxima representación escrita en el independiente Diario de Huelva, pero a partir de esta fecha la CEDA contará con su propio diario: Odiel, que perdurará hasta 1984 (Checa, 1991, pp. 436 - 439)

 

En su sentido más amplio, la censura se refiere a la supresión de información, ideas o expresiones artísticas por parte de cualquier persona, cualquiera que sea su estatus. Sin embargo, en su sentido más estrecho y más legalista, la censura implica una prevención o supresión ejercida a partir del dictamen de una autoridad oficial (Sánchez, 2016, p. 133). En este sentido, como se comenta en apartados anteriores, tras la caída de la dictadura encabezada por Primo de Ribera, Berenguer permitió la aplicación de una serie de medidas aperturistas con la intención de tratar de distanciarse del régimen anterior, aunque pronto empezaron a aplicarse limitaciones, especialmente en lo que se refiere al respeto sobre la figura del rey (Díaz, 2016, p. 90). 

 Una situación similar se vivió con la implantación de la Segunda República, puesto que a los aires de aperturismo que se le esperaban, pronto terminaron por volverse restricciones y limitaciones. En este sentido, hay que señalar que la República nunca aprobó ninguna ley de prensa, estando vigente durante todo el periodo, como indica C. Martínez Pineda en su reciente obra Libertad Secuestrada, la Ley de Policía de Imprenta de 1883 (Ley Gullón, 26 de julio de 1883) que establecía la obligatoriedad de presentar tres ejemplares de cada número y edición en el Gobierno Civil de la provincia, lo que de por sí significaba un primer filtro.  El día 15 de abril de 1931, el gobierno provisional comenzaba a decretar normas fiscalizadoras para encorsetar, mas aún, a la prensa y aprobaba el Estatuto Jurídico de la República, un documento transitorio de reconocimiento de los derechos fundamentales ciudadanos que «estableciera los límites de su poder y definiera sus grandes líneas programáticas». El artículo 6 admitía que «el Gobierno provisional orientará su actividad, no solo al acatamiento de la libertad personal y cuanto ha constituido en nuestro régimen constitucional el estatuto de los derechos ciudadanos, sino que aspira a ensancharlos…» pero en ese mismo artículo fijaba cortapisas importantes: «El Gobierno provisional, en virtud de razones que justifiquen la plenitud de su poder, incurriría en verdadero delito si abandonase la República naciente a quienes desde fuertes posiciones seculares y prevalidos de sus medios, puedan dificultar su consolidación. En consecuencia, el Gobierno provisional podrá someter temporalmente los derechos del párrafo 4º a un régimen de fiscalización gubernativa…». Aquí podemos ver la sensación de debilidad que proyectaba la República desde su nacimiento. Y no queda aquí la normativa restrictiva, se puede hacer referencia a la Ley de Defensa de la República española de 22 de octubre de 1931, en la que, en su artículo 1, se entendían como actos de agresión a la República acciones como:

A.1.3.- La difusión de noticias que puedan quebrantar el crédito o perturbar la paz o el orden público.

A.1.5.- Toda acción o expresión que redunde en menosprecio de las Instituciones u organismos del Estado.

A.1.6. La apología del régimen monárquico o de las personas en que se pretenda vincular su representación, y el uso de emblemas, insignias o distintivos alusivos a uno u otras.

Una legislación que según señala Sánchez (2016) actuó como:

[…] mordaza en el equívoco panorama de la libertad de prensa, y ampararon la tantas veces actitud discrecional cuando no arbitraria de los diferentes gobiernos de turno, obsesionados más por el mantenimiento del orden público y pervivencia del régimen que por la propia libertad de expresión (p. 135). 

 Además, cabe resaltar que la Ley de Defensa de la República y la Ley de Orden Público fueron la única legislación mediante la que se regulaba la prensa escrita, pues, como hemos señalado anteriormente, nunca se llegó a aprobar una Ley de Prensa. 

 Con base en esto, pronto se empiezan a ver síntomas de censura en el gobierno republicano. Así, en 1931, la noche del domingo 10 de mayo, el Gobierno de Alcalá-Zamora cierra el diario ABC e incauta sus instalaciones como respuesta a sus críticas feroces al gobierno republicano y su continua defensa monárquica. Una decisión que muchos medios aplaudieron, tal y como se puede comprobar en el siguiente extracto de El Socialista del 12 de mayo de 1931: 

Y como el pueblo vigila y orienta, el Gobierno se vio precisado a concretar la hostilidad popular en una medida de suspensión del periódico y de incautación del edificio [...] El Gobierno ha comenzado ya a ser enérgico […] Es preciso aniquilar al enemigo. (Citado por Sánchez, 2016, p. 140)

Ilustración 1Foto de la redacción de ABC en la calle Serrano durante su incautación en 1931.

Fuente: ABC (2019).

Una tónica que seguirá a lo largo de la Segunda República en todos sus gobiernos, tanto si se trataba de izquierdas como si eran de derechas. En este caso, el presente trabajo pretende detectar esta situación en la prensa onubense a la que se ha tenido acceso.

 

3.3. Los sucesos de 1934 en la provincia de Huelva

 Como en el resto de España, en la provincia de Huelva, la revolución de octubre de 1934 significaría un antes y un después en el desarrollo de la Segunda República. Como en el resto del país, más si cabe en la región onubense habida cuenta su importante tradición socialista, la izquierda veía con desamparo como el ascenso del fascismo, tanto dentro como fuera de las fronteras, se aparecía como una sombra cada vez más grande que amenazaba con destruir las esperanzas de un cambio sociopolítico, y la incorporación al nuevo gobierno de los tres ministros «cedistas» se convirtió en el movimiento que terminó por encender todas las alarmas. Con ello, además, se facilitó que los sectores de Largo Caballero consiguieran acceder a los cargos directivos de la UGT, lo que se traducía en una adquisición de posturas mucho más radicales y de ideas convencidas en la necesidad de ruptura con la democracia burguesa (Pérez, Delgado, Pérez, y García, 2011, p. 222).

 En este sentido, fueron varios pueblos alrededor de las áreas mineras los que respondieron al llamamiento insurreccional, dando lugar a una secuencia de hechos que no resultaba, en absoluto, novedosa: levantamiento de mineros, detonación de explosivos, cargas de la guardia de asalto y de la guardia civil, intentos de quema de la iglesia, clausura de círculos obreros y su consiguiente respuesta, registros generalizados y detenciones. Una secuencia de hechos que era familiar en la zona debido a las constantes acciones insurreccionales que se habían dado, especialmente a lo largo de dicho año 1934. Los tres primeros meses de dicho año se caracterizaron por albergar intensas huelgas, llegando incluso al punto de que se cometieron dos intentos de asesinato contra miembros británicos del personal de la RTCL (Rio Tinto Company Limited), lo que obligó al director F. W. Cooper a solicitar refuerzos de la guardia civil y la guardia de asalto (Pérez, 2018). 

 Hay constancia de la deriva hacia una radicalización acelerada en el seno del Partido Socialista Obrero Español, a partir de las elecciones de 1933. Se crean por toda España «Alianzas Obreras» de corte revolucionario entre el PSOE, comunistas, sindicalistas y, en algunos casos, anarquistas de CNT. Tenemos constancia de que «en Huelva, se dan por establecidas bases de alianza con sindicalistas y comunistas» (Arbeloa, 2015, p. 153-154). 

 Esta situación, endémicamente candente en la zona, unido a los tintes cuasi-bélicos que la insurrección en Asturias había tomado, sirvió, como señalan (Ruíz y Álvarez, 1990), para que el gobierno extendiera una represión generalizada y, en muchas ocasiones, incluso indiscriminada. Esto, en el caso de Huelva supuso una clausura intensiva de los círculos obreros, los centros obreros y una ingente cantidad de detenciones: “sólo el 15 de octubre ingresaron en la cárcel de Huelva 70 detenidos procedentes de Río Tinto y Nerva” (Ruíz y Álvarez, 1990, p. 645).  Esa cifra no es correcta, al menos no coincide con los datos obrantes en nuestro poder, fiables al proceder de las fichas de ingresos en la prisión provincial. Ese día concreto, ingresaron en prisión 41 personas, cinco días antes lo habían hecho 104 y siete días después lo harían 102, amén de un goteo continuo y casi diario. El paso siguiente fue la ocupación del gobierno de la capital onubense mediante la destitución de 17 concejales de partidos de izquierda, aún a pesar de que en Huelva capital la situación era de tranquilidad absoluta, a lo que se unió la destitución de los miembros de la Diputación Provincial. Con todo ello, la derecha onubense pasó a conseguir lo que en las urnas se les había negado una vez tras otra, “el control de los organismos político-administrativos y, con ello, el dominio de los resortes de poder a escala local y provincial” (Ruíz y Álvarez, 1990, p. 645). Estas destituciones y nombramientos se hacían al amparo del denominado “desmoche” que era una atribución que tenían los Gobernadores Civiles, facultados discrecionalmente por el Gobierno de la República para destituir y nombrar a miembros de las corporaciones locales. No solo se llevaron a cabo en la capital, se realizaron en la mayoría de los pueblos de la provincia como forma de control de la institución y de apaciguamiento de la población. Ese podría ser el objetivo y la consecución inmediata, pero a medio y largo plazo, esa “revancha” contra los elegidos democráticamente supuso un caldo de cultivo para la radicalización y el enfrentamiento entre tendencias políticas. Se estaba alimentando un enfrentamiento inevitable y los partidos de izquierda se veían abocados a coaligarse, en lo que fue el Frente Popular, para desalojar del poder a las derechas.

3.4. Las detenciones en la provincia a partir de los acontecimientos de octubre.

 Como hemos referido al describir las fuentes primarias que hemos utilizado, ha sido de gran importancia poder acceder y analizar las fichas personales de los ingresados en la prisión provincial en las fechas que estamos estudiando.

 En un análisis mas detenido podemos comprobar como los acontecimientos revolucionarios se centraron en un número reducido de municipios, donde se concentran el mayor número de detenciones, aparte de la capital que era, con diferencia, el mayor núcleo de población y donde las empresas mineras tenían a parte de su personal por estar el puerto desde donde se embarcaban las mercancías. Así, la relación de municipios y detenidos relacionados con los acontecimientos de octubre seria la siguiente:

Elipse: 35Elipse: 13Elipse: 27Cuadro de texto: Nerva: 136 detenidos; -Riotinto: 90 detenidos; -Huelva: 79 detenidos; -Salvochea: (El Campillo): 77 detenidos; - El Cerro: 33 detenidos; -Aljaraque(Corrales):27 detenidos; - Palos de la Frontera: 13 detenidos; - Resto de la provincia: 35 detenido. Total, detenidos: entre 4 de Octubre y el 31 de Diciembre de 1934: 490 detenidos.Elipse: 79Elipse: 33                                                                                                      

Reservado: 136

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


La «fatiga revolucionaria» en el Condado.

 Aparte de los pueblos mineros y pequeños brotes en la capital, el resto de la provincia permaneció al margen de las huelgas revolucionarias de octubre. Hay que tener en cuenta que, como se ha dicho, estas tuvieron un carácter mas urbano que rural y mas industrial y minero que campesino. También influyó lo que hemos llamado la «fatiga revolucionaria». Hay que tener en cuanta que desde finales de 1933, tras la victoria de la derecha en las elecciones generales, las convocatorias a huelgas generales y paros habían sido constantes por parte de los sindicatos (UGT y en menor medida CNT). Especial desgaste supuso en el Condado y el resto de zonas agrícolas de la provincia de Huelva las huelgas generales de febrero y junio de 1934. En esas movilizaciones las fuerzas de orden público se emplearon con especial fuerza en la represión de dichas movilizaciones y fueron numerosas las detenciones y los juicios sumarísimos contra los campesinos. En las fichas de ingresos en la prisión provincial, a las que hemos tenido acceso, se pueden comprobar esas acciones represivas que se extendieron por toda la provincia, pero con una especial incidencia en el Condado.

 

Los líderes como vectores de la revolución.

En estos acontecimientos se destacaron múltiples protagonistas, colectivos e individuales, unos por su participación activa y otros por todo lo contrario. Desde el punto de vista colectivo fueron los sindicatos obreros los que encauzaron y dieron forma al sentir de los trabajadores catalizando el descontento hacia la oligarquía y, sobre todo, contra el gobierno de derechas nacido de las últimas elecciones generales de 1933. Pero no todos los sindicatos estaban de acuerdo. La CNT estaba en contra de la huelga revolucionaria y no solo lo estaba de una forma pasiva, sino que dio instrucciones a sus afiliados para que asistieran a sus puestos de trabajo. Al mismo tiempo, la CNT, comunicó por escrito a las autoridades su no participación en la huelga y su actitud contraria a la misma.

 Desde principios de 1934, como hemos visto, se producen una serie de huelgas en toda la provincia, pero con especial impacto en la zona de la Cuenca Minera, hasta el punto que el gobierno mandó tropas de la Guardia Civil y la Guardia de Asalto. A partir del verano pareció descender algo la conflictividad y se produjo la retirada parcial de las fuerzas enviadas. Pero cuando llega el 5 de octubre y los sindicatos llamaron a la lucha, de nuevo los mineros y sus mujeres estaban dispuestos para secundar la llamada. Desde Huelva llegaría la Guardia de Asalto y desde Cádiz una Compañía de Infantería de Marina. En la semana que duró la huelga murieron tres obreros y un guardia de asalto. El 12 de octubre la compañía Rio Tinto C.L. despediría a 1.200 trabajadores, con el apoyo gubernamental. Podemos decir que el protagonismo de los trabajadores, con las excepciones referidas, fue masiva en la zona minera. Pero hay que destacar dos figuras importantes, desde el punto de vista sindical y político: Crescenciano Bilbao y David González Peña. Otra persona que posteriormente destacó en el partido socialistas y que fue encarcelado el 15 de noviembre fue Francisco López Real, natural de Riotinto, ingeniero técnico de minas y durante los acontecimientos de octubre, secretario general de la Juventudes Socialistas de Nerva. En 1936, tras viajar a Rusia y participar en el Congreso de la Internacional de Juventudes Comunistas, regresa a España, ya iniciada la guerra, y se incorpora a la dirección de las Juventudes Socialistas Unificadas.

 Crescenciano Bilbao había nacido en la provincia de Palencia (29/05/1893). Tras múltiples vicisitudes, en 1931, se estableció en Huelva, donde entre 1932 y 1934 fue director de las minas de cobre «The Huelva Cooper». Es aquí donde se inicia en la masonería, empleando los nombres de «Sagasta» y «Lenin». Fue secretario del Sindicato Minero y presidente de la Federación Provincial Socialista, encuadrado en el sector «izquierdista» de Largo Caballero. Perteneció al Comité Revolucionario de Huelva en octubre de 1934. Tras la revolución, junto a Juan Tirado Figueroa, huyó a Portugal para continuar a Casablanca, pero fueron apresados y entregados a la policía española. Fue diputado socialista por Huelva en 1933 y 1936.[1]

  Ramón González Peña, nacido en la región de Asturias (11/07/1888) es, con toda seguridad, el personaje mas importante durante los acontecimientos de octubre de 1934 y no solo a nivel de Huelva. Minero, miembro de una familia de mineros asturianos, comenzó a trabajar a los diez años. Se afilió a las Juventudes Socialistas de las AS de Mieres y Ablaña. En 1910 participó en la constitución del Sindicato de Obreros Mineros de Asturias. Entre 1919 y 1923 trabajó en Peñarroya en la organización de los mineros. En 1927 llega a Riotinto, trabajando en la extensión de la organización minera socialista, participa en diciembre de 1930 en la huelga general de apoyo a la sublevación republicana y por su pertenencia al Comité de Huelga el Fiscal solicitó para el la pena de muerte. Al proclamarse la Segunda República fue por unas horas Gobernador Civil de Huelva. En 1931 fue también Alcalde de Mieres, de abril a julio y Presidente de la Diputación de Asturias, desde julio de 1931. Fue elegido diputado socialista por Huelva en las tres elecciones celebradas durante la Segunda República. Principal dirigente de la revolución de octubre de 1934 en Asturias, por lo que fue condenado a muerte, junto a Teodomiro Menéndez, siendo indultados por el gobierno de Lerroux a solicitud del Presidente de la República, Niceto Alcalá. Estuvo preso en distintas cárceles hasta que salió tras el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936. Formaba parte del «sector de centro» o «prietista» del PSOE y fue presidente del partido desde junio de 1936, del Grupo Parlamentario desde septiembre de 1937 y de la UGT desde octubre, desempeñando los tres cargos hasta el final de la guerra. Finalmente fue Ministro de Justicia en el último Gobierno de Negrín, desde abril de 1938 hasta abril de 1939 en que se exilió a Francia y posteriormente a México. Fue expulsado del partido en 1946 y readmitido, a título póstumo, en el PSOE en 2008.[2]

 

4. CONCLUSIONES (ABIERTAS)

 La llegada de la República, tras las elecciones municipales de Abril de 1931, supuso una explosión de esperanzas para una gran mayoría de españoles. Ese sentimiento de optimismo se hacía mas evidente entre la llamada «intelectualidad» y también en la clase obrera, mayoritariamente campesina y con unas condiciones de vida lamentables. Pero pronto se hizo evidente que estábamos ante «una república sin republicanos» en la que lo esencial, la democracia, brillaba por su ausencia en la mayoría de los propios partidos políticos, al menos en sus facciones mas extremistas. El «totalitarismo» que recorría Europa era una realidad, también en España. Esta realidad, constatable, hacía inviable un sistema basado en el respeto al contrario y en la alternancia de las mayorías. Aquí cada resultado electoral iba seguido de un «pronunciamiento» de los perdedores. Cuando la izquierda era mayoritaria, la derecha, con la complicidad de los militares conservadores, se revolvía contra la República. Cuando la derecha era mayoritaria, como en las elecciones de 1933, los partidos de izquierda, con su propio «ejército» formado por los sindicatos de clases, eran los que se levantaban contra la República. Así pues, en la práctica, en lo único que estaban de acuerdo todos era en acabar con la República.

 A pesar de esa realidad constatable, la República crea las condiciones para la existencia del sindicato; el crecimiento demográfico y los cambios de los paisajes urbanos vienen de su mano, con las grandes migraciones del campo a las ciudades, campesinos que ahora serían obreros, quienes perseguían la mejora de sus condiciones de vida. 

 La importancia de los sindicatos en la republica es grande. Estaba claro que, aunque la monarquía de Alfonso XIII cediera sus poderes de soberano a la republica en 1931, no dejaría fácilmente el poder simbólico que ostenta el título de Rey. Lo cierto es que la sola existencia de su figura, una vez implantada la republica, suponía un peligro, junto con tendencias y pensamientos de orden social y económico que establecerían la base de lucha política y económica que marcó todo el siglo XX.  

 Los objetivos que se habían planteado en un principio las organizaciones obreras, después de alcanzados, parecieron insuficientes. La historia se estaba escribiendo y los sindicatos y los obreros españoles no se la iban a perder. Al encontrarse desempleados en las fondas de las periferias los obreros se organizaban, hablaban de lo que tenían, de lo que no tenían. La mayoría no sabía leer ni escribir, el objetivo era claro, tenían que educarse entre ellos; la solución, la prensa libre y critica. La recién nacida burguesía republicana o nacional reforzaba los lazos que tenían con la monarquía y las fuerzas militares, los obreros que como hormigas se agitaban, ahora parecen tomar decisiones cada vez más políticas. En realidad, los movimientos obreros se postulan como candidatos al poder, tenían de su mano el poder popular.

 

 Los obreros a principios de la República buscaban acorralar a los burgueses: continuos mítines en las fábricas, protestas en contra de las largas jornadas de trabajo y los sueldos recortados, denuncia de acuerdos comerciales y políticos corruptos. Los obreros suscitaban un ambiente de enfrentamiento con los patronos. Sus programas se mostraban como una propuesta tendente a mejorar las condiciones de vida del pueblo obrero. 

 

 La burguesía nacional recoge ciertas tradiciones extraídas de los sistemas coloniales y muestran sus garras a los movimientos sindicales: muestran sus fuerzas militares y policiacas, ordenan toques de queda, redadas, capturan personas selectivamente. Los sindicatos por su lado organizan mítines, movilizan decenas de miles de sus partidarios en las calles, la violencia es inminente y finalmente estalla la guerra civil. Ya estaba determinado, era en lo único en que estaban de acuerdo las partes. 

 

 No se trata de determinar si las acciones de los movimientos y sindicatos fueron las correctas. La violencia y la censura contra la prensa libre y crítica es el reflejo de la violencia que las instituciones y aparatos de control del gobierno republicano ejercía contra los obreros. Este accionar sistémico, de eliminación del enemigo jurado de la República ha sido retratado en el tiempo: fotografías, películas, novelas, investigaciones, obras de arte, exposiciones gráficas, etc. Las nuevas generaciones tenemos una deuda con la memoria y la historia española, respecto a los hechos perpetrados en la dictadura y en la República. 

 

 Es deber del periodista y de los medios de prensa mantener informada a la población de los hechos que acontecen en su nación, la prensa se convierte en una manera de hacerle seguimiento a las acciones de los gobernantes. Por este mismo hecho la prensa también es fuente histórica y da cuenta de los fenómenos sociales de su época. Por ello la importancia de leer la prensa de la época de la República. Porque entender la historia de la nación a la cual se pertenece es convertirse en ciudadano en pleno uso de sus derechos. La censura a la prensa crítica y libre no fue más que el resultado de una república débil que anunciaba una dictadura.

 

 Es imperativo para un historiador investigador recabar en todas las fuentes de información cercana a un hito histórico determinado, el material escrito en el contexto histórico es de gran riqueza, pues como es de reconocer, la palabra escrita siempre tiene algo nuevo que aportar. Este ejercicio investigador es un gran ejemplo de la habilidad de recolección de información histórica a través de la prensa, pues a través de ella podemos determinar que la censura a la prensa de la época marcó otro frente de guerra entre la República española y los sindicados obreros. 

 

 El ejercicio investigador de este tipo no debe ser menospreciado ni catalogado como un método de recolección de información más. De hecho, con este ejercicio se comprueba que la historia que puede contar la prensa respecto a los acontecimientos que sucedieron en la República es importante y que muchas personas en España desean conocer. La paz y la reconciliación de los odios cultivados en la guerra civil y la dictadura dependen de todos aquellos que nos comprometemos con la historia, ya sea por amor a ella o por fidelidad a la verdad. Y son los caminos construidos con las narrativas aun no contadas, como las que fueron expuestas en esta investigación, las qué tejerán el puente que nos lleve a la reconciliación definitiva de los unos con los otros y la historia de España, desquebrajada por este episodio, sea unida de nuevo. 

 

 

5. FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA.

 

FUENTES:

 

Prensa de Huelva:

 -La Provincia. Fecha de consulta: del 3 de octubre de 1934 al 15 de marzo de 1935 (110 números aproximadamente).

 -Diario de Huelva. Fecha de consulta: del 4 de octubre de 1934 al 28 de febrero de 1935 (98 números aproximadamente).

 

 

Prensa nacional:

 -ABC (edición Madrid y edición Sevilla). Consultados 52 números, entre el 4 de octubre y el 30 de diciembre de 1934.

 -El Correo de Andalucía. Consultados 36 números, entre el 4 de octubre y el 30 de diciembre de 1934.

 -La Vanguardia. Consultados 24 números, entre el 4 de octubre y el 30 de diciembre de 1934.

 

Archivo Histórico Provincial:

 - Expedientes procesales del Fondo de Prisión Provincial de Huelva, del AHPH. Núm. de expediente personales: 1.666 en total, correspondientes al año 1934 (enero a diciembre).

 

Boletines oficiales y periódicos.

Ley de Defensa de la República española del 22 de octubre de 1931. Gaceta de Madrid. Número 295. 22 Octubre 1931.

Así castigó la Segunda República a la prensa libre: «Ni con Primo de Rivera fue tan dura». ABC, 23 de marzo, 2019. 

 

BIBLIOGRAFÍA:

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[1] https://www.fpabloiglesias.es/archivo-y-biblioteca/diccionario-biografico/biografias/2867_bilbao-castellanos-crescenciano

[2]

 https://www.fpabloiglesias.es/archivo-y-biblioteca/diccionario-biografico/biografias/9393_gonzalez-pena-ramon