En junio de 2018 gobernaba Mariano Rajoy, del Partido Popular, en minoría.
Unos años antes habían aparecido dos partidos nuevos en la escena nacional. Por la izquierda PODEMOS, liderado por un grupo de licenciados en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid, pertenecientes a la clase media alta, cuyas familias habían prosperado gracias al Régimen Franquista y habían ocupado puestos en la administración, también durante la Transición. Eran lo que se conocen como “niños bien” de la pequeña burguesía que experimentaban sus conocimientos “sociales” adquiridos en la Universidad y que recibían financiación de múltiples orígenes. Por un lado, de Venezuela y su “Revolución Bolivariana” que el Comandante Chávez, gracias a los ingentes ingresos del petróleo y a su nula “oposición efectiva” en el interior, estaba exportando a diferentes países de Iberoamérica, de acuerdo con la estrategia diseñada por los partidos de la órbita comunista, en horas bajas tras la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética.
Pero no era esta la única fuente de petrodólares. Gracias a los pactos de Hugo Chávez con el Irán de los Ayatolas, esta República Islámica Teocrática, donde se aplicaba y se aplica la Ley Sharía y donde se persigue, se condenan y se encarcelan a mujeres y homosexuales, también financiaban a Podemos, subvencionando un programa de Televisión, LA TUERKA, dirigido por su líder Pablo Iglesias, ayudado por su compañero y profesor Juan Carlos Monedero.
En esos momentos los ideólogos de Moncloa pensaron que apoyando a este melenudo de verborrea ágil se podía debilitar al partido de oposición de izquierdas, el PSOE, que tras la debacle económica y electoral de Rodríguez Zapatero y a pesar de que Alfredo Pérez Rubalcaba había asumido su reconstrucción, tras la catástrofe, no había conseguido recuperarlo de sus cenizas. Y así, utilizaron sus influencias en todas las televisiones, y especialmente en las más de derechas, para que les sirvieran de altavoz a este nuevo partido, lo que resultó ser un gran error. En 2014, sin apenas infraestructura, aparte de las plataformas televisivas que el PP les había brindado gratuitamente, y que ellos supieron aprovechar, dieron la sorpresa en las Elecciones Europeas, al conseguir 5 escaños. Los mencionados ideólogos no deben haber leído mucho, o al menos no habían leído a Napoleón Bonaparte, y mucho menos sus comentarios a El Príncipe de Maquiavelo, durante su encierro y confinamiento en la Isla de Elba. De haber sido así, sabrían que “nunca se debe interrumpir a un enemigo cuando está cometiendo un error”.
En paralelo, desde las televisiones y los medios afines al PSOE, como réplica a esta burda estrategia del PP, empezaron a dar cancha a un nuevo partido, que hasta entonces se habían circunscrito al territorio de Cataluña y con cuyo apoyo, el PSOE en horas bajas, pretendía matar dos pájaros de un tiro. Por una parte, desgajaba el ala liberal-centrista del Partido Popular con el respaldo a un líder joven y que contaba también, con una fluidez dialéctica y una imagen de honestidad que conectaba fácilmente con la gente. Estoy hablando de Albert Rivera y de Ciudadanos. Y como digo, el PSOE, aparte de devolvérsela al PP con sus mismas armas, atacaba, al mismo tiempo, a una escisión que en su momento le había dolido sobremanera, como era UPyD y su lideresa Rosa Diez, que en su día aspiró a liderar el PSOE y que encabezó las listas socialistas al Parlamento Europeo, habiéndose convertido en una china en el zapato de los socialistas. Como digo, el PSOE, con la operación Ciudadanos consiguió también eliminar a su “enemiga” Rosa Diez, recuperando a parte de sus cargos públicos y orgánicos para el PSOE y el resto para Cs.
Estamos en 2014, y en aquellas elecciones europeas, Podemos obtuvo 1.253.000 votos y 5 escaños, UPyD 1.022.000 y 4 escaños y Ciudadanos 497.000 votos y 2 escaños. En aquellos momentos, los dos grandes partidos se estaban desangrando, ya que el PP, a pesar de vencer en aquellas elecciones, había perdido 8 escaños y se había quedado en 16 de un total de 54 y el PSOE había bajado 9 escaños, quedándose en 14, el número más bajo de su historia.
En las siguientes elecciones europeas, ya en 2019, el PSOE se recuperó, el PP siguió bajando 3 escaños más, Cs continuó subiendo, pasando a ser la tercera fuerza política a nivel nacional, Podemos perdió la mitad de sus escaños y, por primera vez hizo aparición VOX, con 4 escaños, otra competencia, en este caso por su derecha, para el Partido Popular.
Pero, me he pasado una fecha clave y que motiva este artículo. Junio de 2018 y la primera Moción de Censura de la historia de nuestra democracia que tuvo éxito.
El origen, o al menos la justificación por parte de los partidos que la respaldaron, fue la Sentencia sobre la Gürtel, publicada en mayo de 2018, en la que el Juez dio por probada la existencia de una Caja B en el PP. Dos años y medio después, en octubre de 2020, el Tribunal Supremo, modificó la Sentencia, afeándole al Juez su extralimitación, al no probarse el extremo que sirvió de excusa para la Moción de Censura.
Pero ¿Cómo estaban las encuestas en esos meses de mayo/junio de 2018?. Según la segunda oleada de El Confidencial, publicada el 31-5-2018, con datos recopilados durante los días 23 al 28 de mayo, el titular era que “3 millones de votantes del PP se marchan a Ciudadanos” y los resultados eran: primera fuerza, Cs con el 28,6% de los votos, segunda el PSOE con el 20,6%, tercera Podemos con el 19,7% y cuarta el PP de Rajoy con el 19,6%. Estos datos ya se venían dando desde la anterior oleada, en el mes de marzo. Y esta fue la clave de lo que ocurrió con la Moción de Censura y todo lo que ha venido a continuación.
El Partido Popular podría haber abortado la Moción de Censura, simplemente disolviendo las Cortes y convocando elecciones generales. En ese momento, a la luz de las encuestas hubiese ganado Cs y junto con los diputados del PP hubiesen gobernado, con Albert Rivera de Presidente del Gobierno. Pero Mariano Rajoy, que se quedó tomando copas en una cafetería próxima a la Carrera de San Jerónimo, mientras su escaño lo ocupaba el bolso de la Vicepresidenta, prefirió que gobernara Pedro Sánchez, respaldado por el PSOE y toda la conocida como “coalición Frankenstein” antes que convocar las mencionadas elecciones que hubiesen permitido un gobierno Liberal de Centro Derecha. Esa es la realidad. Esa es la Historia y nosotros somos los que llevamos más de 6 años sufriendo aquella “miserable decisión”.
Así que al Partido Popular que ahora se rasga las vestiduras por la política aplicada por Pedro Sánchez y su coalición hay que recordarle que ellos, y nadie más, son los culpables de todo lo que ha pasado y esta pasando.
Ya sé que la memoria es frágil y de ello se aprovechan los malos políticos y peores gobernantes, pero para eso estamos algunos, para recordar.
Decía John Donne: “No preguntes por quién doblan las campanas, están doblando por ti”.
LUIS FARACO ROLDÁN.
Magnífico como siempre, estimado profesor
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