lunes, 6 de diciembre de 2021

COVID-19: LIBERTAD VERSUS SEGURIDAD.

Cuando se estudia Historia en nuestra Universidad se nos presenta a Hobbes (1588-1679) como el paradigma de las ideas totalitarias, aunque como todo en esta vida, “con matices”. Pues bien, los que defendemos la necesariedad del estudio de las “Humanidades”, especialmente Historia y Filosofía lo hacemos porque entendemos que conociendo “el Pensamiento Universal” podemos estar mas capacitados para el análisis de situaciones y fenómenos que se dan, o pueden dar en nuestros días.

 

 Desde Hobbes hasta el presente, siempre ha existido el dilema social entre Libertad y Seguridad.

 

 Para Hobbes, los ciudadanos, en un momento determinado, hacen un “pacto de delegación al Estado” entregándoles su poder y renunciando a espacios de su propia libertad. Y a cambio, el Estado les garantiza su seguridad. Es un intercambio de Libertad por Seguridad, típico de formas de Estado Totalitarias, donde las personas, que no ciudadanos, se conformaban con sobrevivir. 

 

 Frente a esta forma de ver y de vivir, se subleva otra forma, la Liberal, que aboga por reducir la intervención del Estado, salvo en temas de seguridad. Para los liberales, tanto en lo económico como en lo social, la propia sociedad se puede autorregular y no necesita al Estado. Pero en la cuestión de la Seguridad, los liberales admiten que el Estado es responsable de nuestra seguridad colectiva.

 

 Entonces aparece una pregunta ¿Cuánta Libertad tiene que quitarnos el Estado para garantizar nuestra Seguridad y la del propio Estado?

 

 La democracia como forma de gobierno se basa en el principio que consiste en garantizar un régimen de libertades y máximos espacios de libertad a los individuos, pero al mismo tiempo que garantiza esto, debe velar por el establecimiento de reglas especificas que den certidumbre y seguridad a los individuos en las relaciones entre particulares, la garantía de la propiedad y finalmente, en la relación entre la sociedad y el Estado. 

 El debate entre libertad y seguridad se dio fuertemente en Estados Unidos, tras los atentados del 11-M. En ese momento la sociedad norteamericana se cuestionó si el concepto de “libre circulación”, sacrosanto hasta ese momento en un país donde no era obligatoria la expedición de documentos de identidad y, por lo tanto, no era exigible su muestra ante ninguna autoridad.

 Hoy día, gracias o por culpa del COVID, no solo se ve como necesario el documento de identidad, sino que en los países “mas liberales” se exige el llamado “pasaporte COVID” para poder moverte por el país, acceder a cualquier establecimiento público y ya no digamos para viajar en avión al extranjero. Es decir, de un plumazo se ha derribado toda la arquitectura “liberal” en aras de una “supuesta seguridad colectiva”. Y la siguiente pregunta es: “¿a quien beneficia esto?”. Porque como siempre, desde Hobbes, todo es por “nuestra seguridad” y al precio de “nuestra libertad”. Todo esto esta “muy bien”, dicho con todas las reservas, pero cuando pase la pandemia que nos afecta, que pasará, el Estado o mejor nuestros gobiernos ¿darán marcha atrás y nos devolverán voluntariamente todas las libertades a las que nos han convencido que renunciemos por proteger nuestra seguridad? Yo lo dudo. Lo dudo porque como ciudadanos que ha estudiado Historia sé que las libertades que se pierden no se recuperan sin luchar por ellas y con un importante sacrificio personal de miles de personas, ante la pasividad y la indolencia de una mayoría que siempre prefiere su “falsa seguridad” a su “responsable Libertad”.

 En muchos países democráticos, incluido el nuestro, hasta hace año y medio, el simple carnet de identidad se veía como un instrumento perverso en manos del Estado para controlarnos, ficharnos y privarnos de libertad. Hoy día se ve como algo imprescindible para protegernos “del bicho”. 

 Y todo empezó, no en marzo de 2020, sino en septiembre de 2001, con los “poco esclarecidos” atentados a las Torres Gemelas, cuando los Estados reforzaron los controles en aeropuertos y fronteras y nos exigieron documentos, casi desnudarnos y que nos sintiéramos vulnerables. Fue entonces cuando se dieron cuenta que “el miedo” era el mejor método para derribar cualquier muro ideológico y cualquier atisbo de libertad e independencia de los ciudadanos frente al “Estado Protector”.

 Nosotros en España, por culpa o con la excusa del terrorismo, hemos soportado que los distintos gobiernos, especialmente siendo Ministro de Interior el Sr. Rubalcaba, escrutaran nuestras conversaciones telefónicas, y de paso hasta las del Rey, en un gravísimo atentado a la “Libertad de las Comunicaciones” que están “garantizadas” en el artículo 20 de nuestra Constitución del 78, que hoy cumple 43 años de vigencia, a pesar de todo.

 La dicotomía entre la “Razón de Estado” y el “Estado de derecho”, salvo que los ciudadanos estemos vigilantes e “interesados por la Historia y la Filosofía” siempre caerá del lado de la supuesta Razón de Estado y es en ese momento cuando “todo estará perdido para la Libertad”. Quizás por eso, casi todos los últimos gobiernos de uno y otro signo, han tratado de eliminar las Humanidades de nuestro sistema educativo, porque no quieren “ciudadanos críticos” quieren “súbditos adormecidos”.

  La psicosis que genera la pandemia lleva a dar mayores atribuciones a los órganos de seguridad, porque en teoría, su misión es defender el Estado de derecho. 

 La contradicción filosófica entre libertad y seguridad, no es un problema nuevo, es responsabilidad de quien solicita facultades extraordinarias para establecer que esa legislación especial no vaya en contra del Estado de derecho. Pero ya hemos visto como uno tras otro, los Tribunales, han declarado ilegales, los distintos Estados de Emergencia aprobado por el Congreso de los Diputados a instancias del Gobierno.

 El Presidente Felipe González cuando visitó por primera vez la URSS, dijo "Prefiero morir apuñalado en el Metro de Nueva York, que de aburrimiento en Moscú". Se refería a la dicotomía entre seguridad y libertad. Y yo digo que vivir es asumir “riesgos responsables” y no dejar que “ningún gobernante de turno” te diga como tienes que nacer, como tienes que vivir y como tienes que morir. Cayó el Muro de Berlín y el comunismo en Europa, pero lo que todavía no han caído son las ideas y formas dictatoriales que pretenden hacernos esclavos, con la excusa de nuestra SEGURIDAD.

 

“Los impostores no necesitan estudiar mucho las causas naturales, sino que les basta con servirse de la común ignorancia, estupidez y superstición de la humanidad”.

 

Thomas Hobbes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario